jueves, mayo 21, 2020

Cálmate, no podemos hacer nada

El capitalismo se reorganiza siempre para dejar todo igual. Ese carácter adaptativo es lo mas destacable y también lo mas terrorífico que tiene. Con la globalización ha logrado envolver a todo el mundo aprovechando el carácter inmediato de los procesos de comunicación y la cercanía aparente que nos entrega la aldea global. Es en este contexto que ha asimilado características de distintas culturas para aprovecharlas en su crecimiento, transformarlas en mercancías y en medios de expansión de su propia naturaleza. Obviamente el capitalismo no es una cosa solida ni un ente con conciencia, es el resultado de interacciones de gentes, instituciones, relaciones que le dan una orgánica y un fin.
Valiéndose de todos eso el capitalismo logra transformar en mercancías rentables no solo bienes y servicios, sino que además valores y emociones. La felicidad embotellada y el miedo conspiranóico son dos de sus mercancías mas rentables y no solo porque se transan en el mercado aprovechando la alta demanda, sino porque le permite blindarse frente a una visión critica objetiva de sus acciones. Se desperdician muchas energías tratando de mostrar el verdadero rostro del capitalismo, pero cuesta aun mas si tiene capas y capas de maquillaje conspiranóico que evitan que se vea tal cual.
Los movimientos anticapitalistas también se han visto absorbidos por las tendencias de transformar todo en una gran conspiración de fuerzas que son imposibles de detener, de atacar y demostrar. Y eso es justamente lo que busca el capitalismo, encontrar un chivo expiatorio, un culpable que desvíe la atención de las personas hacia cosas irrelevantes pero que permitan mantener la desconfianza, y a la vez den una sensación de control al conocer una verdad que nadie mas conoce. El capitalismo inhabilitó al Estado para que pueda responder en situaciones de crisis y la paranoia que emerge de ello es fundamental para mantener el control sobre las relaciones. La irracionalidad y la propagación de ideas conspiranóicas le sirven a su cometido.
A los movimientos fascistas siempre le ha servido la propagación de mentiras para lograr alcanzar sus objetivos. Los protocolos de los sabios de sión para justificar el holocausto y luego la negación del holocausto a través del revisionismo histórico, el plan Z y los titulares de La Segunda son ejemplos de la utilización de la mentira por parte del poder. A los movimientos de izquierda que utilizan la dialéctica para explicar los procesos y relaciones de explotación les ha sido siempre mas difícil explicar con términos sencillos las complejidades de la realidad histórica. Y eso ha permitido que el fascismo avance mas rápidamente ya que simplifican sus explicaciones al punto del absurdo.
Según un estudio llevado a cabo por la Psicóloga de la Universidad de Kent, Clara de Innocencio "Las personas que piensan que la gente se aprovecha de los demás siempre que puede y sólo tiene sus propios intereses en mente son más receptivas a las teorías de la conspiración". El sujeto histórico del presente formado en el capitalismo en su versión neoliberal es un sujeto predispuesto a creer entonces en la conspiracíon aunque las evidencias científicas demuestren lo contrario. La sencilles de la formula conspiracional y la dificultad por encontrar en las redes información de calidad aumentan las posibilidades de creer en conspiraciones. Y las redes como facebook son ambientes ideales para la propagacion de ellas.
Muchos compañeros y compañeras encuentran en las redes sociales entornos protegidos y satisfactorios gracias a los algoritmos que hacen que las experiencias virtuales sean agradables. Generalmente se eliminan las opiniones contrarias o lo que pueda alterar la paz virtual. Esta situación coloca al usuario en una realidad ficticia donde no existe el disenso y se tiene la sensacion de que todo el mundo piensa como uno. Ademas de la jerarquización de opiniones de los seguidores que uno realiza y que da mas creditos a algunos sobre otros. Esto provoca que cualquiera que comparta una información erronea o una conspiración tenga la posibilidad de generar una viralización de ella. Y eso llena los estados de informacón erronea o directamente falsa. Y esto es perjudicial para la credibilidad de cualquier razonamiento si la información que se utiliza para validarla es falsa. Y el capitalismo lo sabe. 
Mantener la lucha anticapitalista es tambien mantener una critica a las fuentes que se utilizan para desenmascararlo. Es estar atentos y denunciar las conspiraciones inventadas para desviar la atención de un sistema de verdad perverso cuyas raices son mas profundas y complejas que las fantásticas conspiraciones de sujetos que estan dotados de poder pero no de control, aunque tengan mucho dinero. Y lo digo yo, que me paga George Soros por escribir esto.

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