sábado, octubre 17, 2009

DESDE EL PRIMER MUNDO (O LA VENGANZA DEL TERCERO)








De un aeródromo a un aeropuerto, de un aeropuerto a un mega aeropuerto con una línea de metro propia incluido y desde ahí a un aeropuerto que va a ser mega aeropuerto en unos años más. Nunca había volado y en un santiamén como decía mi abuela he cruzado más de 5000 kilómetros, he cruzado tres países y he cruzado 6 husos horarios. Todo impecable. Bueno, casi todo. El viaje internacional fue como las reverendas. Nada de lo que me dijeron que pasaría paso, ni a mí ni a mi esposa. Nada de mareos, nada de dolor de cabezas fatales. Solo demasiados apretados entre butacas que son mas incomodas que las butacas de las micros. Dormir sentado no es algo a lo que estábamos acostumbrados, ni siquiera en los viajes a santiasko. Por lo menos vi dos películas que no habían visto, ángeles y demonios (libro que estoy leyendo ahora) y terminator 4. Me hicieron compañía mientras me relajaba a 11000 metros de altura. La ale descubrió que no era tan terrible volar aunque siempre estuvo consciente de que estaba volando. Yo por mi parte me olvidaba de ese detalle y quería abrir la ventana cuando me daba calor.
No fue tan traumática la revisión en el aeropuerto de Barajas, en Madrid. La tía estaba más ocupada en no dormirse que en interrogar a dos sudacas con cara de susto, de hecho no nos pidió los documentos sagrados de salud, antecedentes y el de defunción. Y coño, que ni siquiera interrogo a la Ale. Después la pasada por la aduana y policía internacional. Solo tuve que sacar el portátil de la bolsa y nada más. A la ale nada. Dos musulmanas que estaban a mi lado fueron prácticamente desnudadas, con los detectores de metales pasados de una manera denigrante por su cuerpo.
Ya en tierras catalanas la terminal aeroportuaria nos recibía con palabras extrañas escritas en los carteles. Empeyeu, estireu, sortida (empuje, tire, salida) en las puertas nos decían que era otro país y otra lengua distinta a la materna. Al buscar los equipajes que no aparecieron por donde nos habían dicho. Nuestro primer susto. Preguntando a un amable sujeto de informaciones, nos envió al otro lado del aeropuerto, donde estaban las valijas internacionales. Suspiramos tranquilos al encontrarlas. Una familia de ex chilenos nos recibió como si nos conociera desde hace mucho tiempo atrás. Nos llevo por la terminal aérea antigua (T1) en bus interno y luego a su furgoneta. De ahí a su piso. Lluvia y relámpagos nos recibían, pero con un calor casi insoportable. Es más, no he usado chaleco o chaqueta en toda mi estadía. Brutal fin de semana.
Barcelona es una ciudad turística. Decenas de culturas distintas se mezclan en las calles, con idiomas, dialectos, miradas, olores y colores de todas las índoles conocidas y por conocer. El metro es feo, no se compara al de santiasko, las puertas no se abren automáticamente, tienen botones y cerraduras para poder abrir, así solo se abren las que se necesitan abrir. Tiene un sistema de transporte muy integrado compuesto por autobuses, tranvías, metro, ferrocarriles subterráneos y de superficie que se mezclan pudiendo trasladar a cualquier lugar que uno necesite. Cuando mi esposa se fue a matricular y a hacer los trámites para iniciar los estudios nos trasladamos desde san boi (el lugar en donde estamos habitando SAN BOI DE LLOBREGAT) en el bus que nos deja en plaza España, centro de enlace desde el sur para trasladarse al resto de la ciudad de Barcelona. Plaza España es un lugar amplio, aunque de plaza como en chile no tiene nada. Pareciera que todas las calles principales de la ciudad confluyen en ese espacio circular donde se encuentra la plaza de toros, la fira montjuic y una avenida que lleva al palacio de las artes (si no me equivoco).
“Ostia tío, que me cago en la santísima virgen del pilar y su sequito de putos santos!!”, esta frase la escuche y me reí de una manera que no lo hacía hace tiempo. Dicha en tono español y con voz de viejo mañoso. Comiendo butifarras y tapas en un restaurant en una de las tantas ramblas (paseo) de barcelona, en un barrio llamado Trinitat Nova.
Entre paseos y paseos los primeros dias de estadia hemos conocido la ciutat. Lo malo es que los paseos son por tramites legales, ir a la policia, consulado, universitat y demases.

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